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Uno de los principales inconvenientes de la producción de proteínas recombinantes en plantas transgénicas por transformación nuclear es el bajo nivel de expresión (generalmente inferior al 1% de la proteína soluble total) lo que hace difícil la aplicación a gran escala y su explotación empresarial.

La principal ventaja de la transformación plastidial es que en cada plastidio hay 5 000-10 000 copias del genoma con lo que la expresión del transgén es muy eficiente. Se han llegado a alcanzar niveles de la proteína recombinante del 47% respecto a la proteína soluble total. Otras ventajas adicionales son: la incorporación del transgén se produce por recombinación homóloga en una zona precisa y conocida evitándose el efecto de posición; no se produce el fenómeno del silenciamiento génico; se evita la posible dispersión del transgén vía polen ya que los granos de polen de la mayoría de especies cultivadas carecen de plastidios; existen varios sistemas de eliminación del gen marcador de selección con posterioridad a la transformación.

Nuestro laboratorio lleva varios años investigando la producción de diferentes proteínas recombinantes en plantas de tabaco mediante transformación cloroplástica.

Los promotores utilizados son, entre otros: el promotor del psbA (incluida la 5’UTR del gen) y el promotor Prrn fusionado al RBS del gen G10L del bacteriófago T7. Así mismo, se está trabajando en transferir la tecnología disponible a variedades de tabaco comerciales con altos rendimientos de biomasa para maximizar la producción de la proteína recombinante.

Producción de compuestos de interés terapéutico en plantas por transformación cloroplástica

La albúmina humana (HSA) es una de las proteínas más utilizadas en medicina. Se emplea a altas dosis en pacientes cirróticos, con shock, trauma y quemaduras entre otras terapias, siendo el coste de este tratamiento muy elevado. Las necesidades a escala mundial de HSA se calculan en torno a las 500 toneladas por año, siendo la proteína intravenosa más utilizada en todo el mundo. La obtención de HSA se ha estudiado en sistemas de expresión microbianos, sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con proteínas humanas de menor tamaño, resulta difícil la obtención de altos niveles de HSA en este tipo de sistemas. Utilizando el cultivo de plantas transgénicas como fuente de producción de proteínas recombinantes hemos obtenido HSA en tubérculos de patata vía transformación nuclear, con unos niveles de producción de un 0,2% de la proteína soluble total. Sin embargo, mediante transformación plastidial hemos conseguido producir HSA en cloroplastos de tabaco, con unos niveles medios de producción del 5% de la proteína total. En este caso, la albúmina se agrega formando cuerpos de inclusión..

Los interferones (IFN) son una familia de proteínas conocidas principalmente por su actividad antiviral. También son potentes inmunomoduladores y poseen propiedades antiproliferativas. De ahí que el IFNa se emplee como terapia estándar para leucemia, carcinomas metastásicos, sarcoma de Karposi y hepatitis B ó C. A pesar de que normalmente se utiliza el IFNa2, el IFNa5 parece ser la forma mayoritaria en hígado y tiene tanta actividad antiviral en células hepáticas tumorales como el IFNa2. El interferón que se emplea actualmente proviene de bacterias, pero este sistema es incapaz de proporcionar suficiente IFNa para suplir las necesidades mundiales a un precio razonable. En la actualidad, estamos trabajando en la obtención de IFNa2 e IFNa5 a partir de cloroplastos de tabaco, disponiendo de líneas con unos niveles de expresión de IFNa2 del 4-8% de la proteína soluble total.

El factor insulínico (IGF-I) es una potente hormona anabólica producida mayoritariamente en el hígado bajo la estimulación de la hormona del crecimiento. Pacientes con cirrosis hepática, atrofia muscular, osteopenia e hipogonadismo sufren malnutrición que puede deberse a la disminución de los niveles de IGF-I circulante. En todos estos casos se recomienda el tratamiento con IGF-I, que además se usa en el tratamiento de otras muchas enfermedades. El enorme potencial de IGF-I ha llevado a numerosos investigadores a intentar su expresión en varios microorganismos. Los mejores resultados se han obtenido en bacteria, donde se produce actualmente, a pesar de que la mayor parte de la proteína no se pliega correctamente, encareciéndose en consecuencia su producción y haciendo el coste del tratamiento muy elevado. Nosotros estamos trabajando en la obtención de plantas de tabaco que expresen altos niveles de IGF-I en sus cloroplastos.

La cardiotrofina-1 (CTF1) es una proteína de la familia de la interleukina-6 relacionada estructural y biológicamente con las citokinas, que se expresa en tejidos de corazón, riñón, músculo e hígado. Se identificó por primera vez, en 1995, por su capacidad de inducir hipertrofia en miocitos cardíacos y su capacidad de ayudar a la supervivencia y proliferación de cardiomiocitos inmaduros. Desde entonces se han descrito muchas otras funciones de la CTF1. Se trata así de una sustancia relativamente nueva pero altamente prometedora para el tratamiento de una diversidad de enfermedades, entre las que cabría destacar hepatitis severas o daño hepático por tóxicos. También serviría para mejorar las condiciones del hígado transplantado y para proteger al hígado remanente tras hepatocarcinomas. El producto disponible en el mercado se obtiene a partir de E. coli. Recientemente, en nuestro laboratorio también se ha abordado la expresión de CTF1 humana en cloroplastos de tabaco.

Produccion de vacunas orales en plantas por transformación cloroplástica

Desde principios de los años 90 se han producido diferentes antígenos vacunales en plantas transgénicas y se ha comprobado que son capaces de desarrollar una respuesta inmune frente a importantes patógenos humanos o animales. Algunas de ellas están en fase clínica de estudio y, en concreto, la vacuna frente al virus Norwalk está pendiente de aprobación para uso comercial en EEUU. La producción de vacunas en plantas tiene las siguientes ventajas frente a los sistemas tradicionales de administración de virus muertos o atenuados: mayor seguridad biológica ya que las plantas no se contaminan con patógenos humanos o animales; la planta puede administrase de forma sencilla por vía oral en forma de unidosis encapsulada, evitando el empleo de agujas y jeringuillas; no se requiere el mantenimiento de una cadena de frío para la conservación de la vacuna; sistema económico de producción y fácilmente escalable con las técnicas agrícolas convencionales; posibilidad de producir vacunas multicomponentes.

En nuestro grupo estamos trabajando con el parvovirus canino que produce gastroenteritis hemorrágica en cachorros y animales jóvenes. El epítopo 2L21 corresponde a la región N-terminal de la proteína VP2 de la cápside del virus y confiere inmunidad cuando el péptido sintético se administra por vía parenteral. Hemos expresado en plantas de tabaco el epítopo 2L21 fusionado con la GFP (proteína de fluorescencia verde) o con la CTB (subunidad B de la toxina del cólera). Hemos obtenido niveles de expresión de la proteína quimera de hasta el 31 % de la proteína soluble total, lo que equivale a 7,5 mg/g peso fresco.

Una planta madura en el momento de floración puede producir alrededor de 300 mg de proteína recombinante. La inmunización intraperitoneal de ratones con extractos crudos de proteína soluble total desarrolló una respuesta humoral en el caso de la proteína quimera CTB-2L21 demostrando que esta proteína es inmunogénica pero no así la proteína GFP-2L21. Esto pone de manifiesto el papel potenciador de la respuesta inmune de la proteína CTB, transportando el epítopo a la zona donde debe desencadenarse la respuesta inmune. Actualmente estamos realizando ensayos de inmunización oral y de diferentes dosis de antígeno.

También estamos trabajando en la producción de una vacuna frente al papilomavirus humano, responsable directo del cáncer de cuello de útero. Hemos elegido como antígeno la proteína L1 de la cápside del virus por tres motivos: comprobar que se pueden formar partículas pseudovirales (VLPs) en cloroplastos; estas VLPs podrían utilizarse como vacuna frente al cáncer de útero, causado por el virus; estudiar la capacidad de direccionamiento e interacción de la proteína L1 con las células presentadoras de antígeno (utilizando un epítope modelo de la ovalbúmina), lo que activaría la respuesta inmune celular. Además se estudiará si la inclusión delante del epítope de la secuencia de corte de una endopeptidasa de mamíferos, la furina, aumenta la respuesta inmune. Para ello, se transformarán cloroplastos de tabaco con los vectores plasmídicos correspondientes y se analizará la respuesta inmune inducida (humoral y citotóxica) en ensayos in vitro y en ratones con diferentes sistemas (sistémica u oral) y pautas de administración del antígeno producido en tabaco. Se analizará la protección de la vacuna en ratones frente al desarrollo de tumores inducido por una línea celular que expresa la proteína L1.

Obtención de enzimas para la conversión de biomasa lignocelulósica en bioalcohol con plantas transgénicas de tabaco

El mercado de los biocombustibles (combustibles de origen orgánico) está constituido por el biodiesel que se obtiene a partir de aceites vegetales, y por el bioalcohol (etanol) que se obtiene mediante fermentación de azúcares. El bioalcohol puede usarse directamente como combustible en distintos tipos de mezclas que contienen entre el 15% y el 100% de bioalcohol

El objetivo principal del proyecto consiste en el desarrollo de nuevas tecnologías para la transformación rentable de biomasa vegetal en combustible líquido (bioalcohol). De forma específica, el proyecto se enfocará en la conversión de la celulosa vegetal en bioalcohol. La celulosa es el componente más abundante de la biomasa vegetal (50% del material vegetal seco) que puede transformarse en bioalcohol en un proceso industrial. La fase de hidrólisis de la celulosa en moléculas de glucosa es el principal cuello de botella económico que dificulta el aprovechamiento rentable de esta abundante fuente de energía, debido a que se trata de un procedimiento lento y costoso. Las dificultades operativas de la hidrólisis se deben a limitaciones en la disponibilidad y el coste de las enzimas hidrolíticas (celulasas), que se requieren, en grandes cantidades, para maximizar el rendimiento de la conversión de celulosa en bioalcohol. En este proyecto pretendemos expresar celulasas y otras enzimas degradativas (obtenidas de hongos y bacterias) en cloroplastos de tabaco. Si los niveles de expresión y la actividad enzimática son altos se utilizará este material en ensayos de planta piloto. Finalmente el cultivo extensivo de estas plantas cubriría un doble objetivo: producción de biomasa y aporte de enzimas que degradan el material lignocelulósico.
Esta conjunción abarataría sensiblemente los costes de producción de bioalcohol.
 
 
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